Síntomas y manifestaciones

¿Cómo se presenta MOGAD?

MOGAD puede afectar diferentes regiones del sistema nervioso central. Los síntomas varían mucho de una persona a otra y según la edad.

Las presentaciones más frecuentes son la neuritis óptica, la mielitis transversa y la encefalomielitis aguda diseminada (EMAD). También existen formas con afectación del tronco cerebral, del cerebelo y del córtex cerebral.

Neuritis óptica

Manifestación más frecuente en adultos. Inflamación del nervio óptico:

  • Disminución rápida de visión (a menudo bilateral en MOGAD).
  • Dolor al mover el ojo.
  • Pérdida de visión de los colores, sobre todo el rojo.
  • A veces, edema de papila.

La recuperación visual con tratamiento suele ser favorable.

Mielitis transversa

Inflamación de la médula espinal. Los síntomas dependen del nivel afectado:

  • Debilidad en piernas y, a veces, en brazos.
  • Hormigueos, adormecimiento o dolor por debajo del nivel afectado.
  • Dificultades para controlar la vejiga y el intestino.
  • Síntomas urinarios y sexuales prominentes (cono medular).

EMAD

Encefalomielitis aguda diseminada, presentación típica en niños pequeños tras un cuadro infeccioso o, raramente, una vacunación:

  • Encefalopatía: somnolencia, confusión, cambios de conducta.
  • Síntomas neurológicos focales.
  • Convulsiones en algunos casos.
  • Múltiples lesiones desmielinizantes en RM cerebral.

Encefalitis cortical (FLAMES)

Forma menos frecuente pero característica de MOGAD:

  • Cefalea intensa.
  • Fiebre.
  • Crisis epilépticas.
  • Síntomas focales según la zona cortical afectada.

FLAMES = FLAIR-hyperintense Lesions in Anti-MOG-associated Encephalitis with Seizures. Puede confundirse con encefalitis infecciosas.

Tronco cerebral y cerebelo

Síndromes menos frecuentes. Pueden manifestarse con:

  • Visión doble.
  • Vértigo persistente.
  • Alteración del equilibrio.
  • Dificultades para tragar o hablar.

Otras presentaciones

MOGAD es heterogénea: una persona puede tener un único episodio (curso monofásico) o presentar recaídas que combinen distintos cuadros clínicos a lo largo del tiempo.

La evaluación por un neurólogo o neuroinmunólogo es esencial para confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento.